
Me refiero al proyecto de Mercedes Cabanillas, está claro. Porque eso es lo que representa lo que ha presentado la Tía Bagua. Una inmundicia. Algo que debe terminar, ipso facto, en el basurero. O en el estercolero, que es de donde parece que salió este esperpento, el cual será el primer punto de la agenda a debatirse la próxima semana en el Congreso de la República, porque así lo han dispuesto los compañeros. Sorprende, eso sí, que sea la madre de una periodista la impulsora de una iniciativa como la de marras. O no le entendió la vocación a la hija, o, pese a ello, pudo más su desprecio y su encono hacia una actividad que no suele comulgar con la palmadita en el hombro. Como sea. Hago un resumen de los principales comentarios sobre el tema aparecidos hoy, que incluye a periodistas que no suelen ser críticos atrabiliarios de este gobierno:
- “Parece mentira que luego de tres años de impecable manejo democrático, de apego al estado de derecho y de respeto a la Constitución, el régimen de Alan García intente a estas alturas (…) manchar su trayectoria con una iniciativa a todas luces inservible” (Luis García Miró, director de Expreso).
- “(…) ¡la fórmula perfecta para cualquier dictador! (…) sería un baldón que se aprobara este despropósito, más aún si es originado por el rencor y el revanchismo (…) No se puede estar criticando a Evo y Chávez y por otro lado estar aprobando esto (…) Cabanillas quiere ahora hacer un “Baguazo” con la prensa y los periodistas de todos los colores debemos unirnos contra este intento fascistoide, por más que muchos no nos traguemos entre nosotros” (Aldo Mariátegui, director de Correo).
- “La propuesta (…) está signada por el miedo. No es casual que Mercedes Cabanillas haya decidido abrir con este proyecto el nuevo período legislativo. Sobre ella pesa responsabilidad política y penal por la tragedia de Bagua. Tampoco es por azar que la propuesta se actualice en momentos en que se abre el juicio por la matanza de El Frontón (…) En el fondo, el aprismo y sus aliados, temen a la verdad” (César Lévano, director de La Primera).
- “El proyecto claramente intenta intimidar y amordazar a los periodistas; no hay vuelta que darle, la motivación es evidente y, como tal, merece nuevamente un total rechazo (…) nos preguntamos si acaso la fijación que está demostrando (Cabanillas) con los medios podría ser producto de su muy cuestionado paso por la cartera del Interior (…) Sólo nos queda confiar en que la mayoría de parlamentarios actuará correctamente desechando ese mamarracho” (Fritz Dubois, director de Perú21).
- “(…) la intención de recortar la libertad de prensa (…) es una antigua tentación del presidente Alan García, quien suele posar como demócrata pero cuando lo critican se transforma en el “censor elegante” que se las ingenia para acallar la opinión que no le gusta sin que se vea su mano, usando la fórmula clásica: persuadir al propietario para despedir al periodista incómodo (…) Acá se le vio al Apra el fustán de su afán censor: meterle miedo al periodista (…) El Apra, contra lo que cacarean algunos, no tiene las manos limpias en el respeto a la libertad de expresión, y con este proyecto que ha lanzado (…) se las embarra aún más y se inscribe dentro de la corriente censora que recorre la región, con Hugo Chávez a la cabeza ” (Augusto Álvarez Rodrich, columnista de La República).
- “Mercedes Cabanillas está muy interesada en amedrentar a la prensa y vengarse de ella por todo lo dicho y escrito en torno a la tragedia de Bagua, tragedia en dos actos de la que ella fue autora, promotora e intérprete (en el papel de La Irresponsable) (…) Y como la señora está enloqueciendo, entonces presenta su proyecto (…) el proyecto promete ser un misil en el blanco de la libertad de expresión (…) El proyecto se las trae. No sólo incluye a las empresas en los juicios por injuria o difamación -un modo eficaz de asustar a los directores y propietarios de medios -sino que modifica el artículo 132 del Código Penal estirando la jurisdicción de la ley a cuanto blog o twitter pueda uno imaginar (…) Ya no es época de matar a periodistas, por supuesto. Pero siempre se los puede amedrentar (…) Tanto que hablan de Chávez. Lo que García quiere es ser Uribe a la hora de las repartijas y Chávez a la hora de la prensa. Veremos si el Congreso se lo tolera” (César Hildebrandt, columnista de La Primera).