
En los Estados Unidos no se puede ser propietario de un periódico y de un canal de televisión. Para evitar el monopolio y la concentración de medios. Esto, recuerdo, nos lo repitieron, de una u otra forma, a un grupo de periodistas latinoamericanos que participamos en un Programa de Visitas a medios de comunicación de cinco estados norteamericanos, en una visita de casi un mes, patrocinada por el Departamento de Estado, hace algunos años. Aún así, con esas limitaciones que frenan la concentración, los medios de comunicación americanos son imponentes. Evitar los monopolios no significa entonces que existan medios debilitados. No. Al revés. La fortaleza económica les permite evitar presiones políticas, aunque en tiempos de guerra hemos visto cómo algunos de los más importantes se doblegan ante el poder para servirlo e, incluso, leerle sus guiones. Como sea. Fuera de ello, hay cosas que los norteamericanos tienen muy claro en materia de medios. Nadie, ningún grupo mediático, por ejemplo, puede tener televisión, radio y periódico al mismo tiempo. Creo que solamente hay un grupo en Atlanta que tiene todo, debido a que cuando esa legislación entró en vigencia, no aplicó para el grupo en mención, que ya los tenía.
Sobre esto último, la ley de medios que se discute en Argentina hace constante referencia a la legislación sobre el tema existente en Estados Unidos, España, Australia, Italia y Canadá. Sin embargo, que yo sepa (aunque me puedo equivocar olímpicamente), en ninguno de estos países se plantean limitaciones tan radicales como en el proyecto gaucho, que, entre otras cosas, establece que no se puede tener un sistema de cable y un canal de televisión abierta o canal de cable en la misma área.
En contraposición, veamos algunos ejemplos gringos. El grupo Time Warner es el principal cableoperador de Gringolandia. También posee la mitad del canal de televisión abierto CW. Ello no le quita la posibilidad de tener el canal de noticias por cable CNN. Y participa, inclusive, de otros como HBO, Cinemax o TNT. Time Warner compite con News Corp. Esta compañía posee el canal de señal abierta Fox y también el de cable Fox News, además de otras señales como Fox Sports y parte de National Geographic. Además es dueño de DirectTV. Otro multimedio gigante es The Walt Disney Company. Disney Company tiene el canal de televisión abierta ABC, y en el cable posee ESPN, además de Disney Channel, participa en HBO, y en otros. Otro de los monstruos es NBC Universal. NBC Universal no tiene un canal en señal abierta. Tiene dos: NBC y Telemundo (este último de habla hispana). También tiene, en paralelo, canales de cable: USA Network, Bravo, parte de Discovery Channel y Animal Planet. De otra parte, Viacom tiene dos canales de señal abierta. CBS y la otra mitad de CW. En cable, tiene además MTV y Nickelodeon, y varios más.
Es decir, en Estados Unidos, que es el mercado más competitivo del mundo, no se aplican restricciones como las que se pretenden instaurar en Argentina, que quiere impedir la posesión al mismo tiempo de canales de señal abierta y de cable, cuando se sabe que esas integraciones, esas sinergias, suelen generar ahorros significativos de costos para las empresas sin que ello genere perjuicios a los consumidores. Todo lo contrario. El consumidor, el televidente, suele ser el principal beneficiado con esto.
Con la puesta en vigencia de la ley, de aprobarse, Telefé (de Telefónica) tendría que desprenderese de 7 de sus 8 canales del interior. O canal 13 (de Grupo Clarín) deberá hacer lo propio con dos de sus tres canales en el interior.
Creo que el principio de legislar para evitar los monopolios, está bien. El problema, en el caso argentino, es que la retórica agresiva del gobierno contra el Grupo Clarín enturbia el clima del debate. Y la velocidad que le está imprimiendo el gobierno y sus aliados, que avalaron el vandalismo contra las oficinas de Clarín y el operativo sorpresa con 200 inspectores, sugiere que acá hay otra cosa, y no solamente el deseo de ponerle coto a los monopolios. Complicado tema para los argentinos. Según Ricardo López Murphy, ex candidato presidencial: “La reforma de los medios procura crear una fantasía de Disneylandia (…) Es crucial para los Kirchner imponer una mordaza porque en el corazón de la batalla que darán está acallar a la prensa para que no divulgue información que perjudique al gobierno”.