Mensaje no deseado

Publicado: 2010-07-23

Tomado de Perú21.- Columna de Patricia del Río.- Nadie espera mucho del mensaje presidencial de 28 de julio. Si en años anteriores no escuchamos anuncios de grandes reformas, ahora ni nos hagamos ilusiones, porque ya no hay tiempo para llevarlas a cabo. Tampoco escucharemos posibles enmiendas, o cambios de rumbo en la forma como se ha conducido el país durante los últimos cuatro años. Recordemos que las heridas del Baguazo recién estrenadas del año pasado ni siquiera provocaron un mea culpa.

Lo que vamos a tener, de acuerdo con los avances ofrecidos por el premier Velásquez Quesquén, va a ser un mensaje optimista que resaltará los logros del gobierno que, según él, se han traducido en beneficios sociales concretos.

Prepárense, entonces para escuchar, una vez más, una larga enumeración de obras, una recatafila interminable de cifras, y en general, una avalancha de información incomprensible para el ciudadano común, que no logra entender por qué, a pesar de este éxito magnífico, todavía hay niños que mueren de frío o pueblos que viven aterrados por el temor a ser desplazados por una inversión minera. Solo como dato anecdótico, la palabra más utilizada por el presidente García en sus últimos cuatro discursos fue “millones”, y está claro que esta vez no será la excepción.

¿Tiene algún sentido plantear el mensaje en estos términos? La verdad creo que no, pues se trata de cifras frías descontextualizadas, que no nos permiten vislumbrar si estamos ante un verdadero éxito de la gestión gubernamental o si están escondiendo un fracaso. Les pongo un ejemplo: en el año 2007, el presidente García anunciaba que se habían erradicado 20 mil hectáreas de plantación de coca. La cifra sonaba prometedora, pero García se ahorró el dato de cuántas hectáreas se habían incrementado en ese mismo lapso de tiempo. Si nos hubiera contado la historia completa, nos habríamos enterado de que en nuestro país estos cultivos crecen anualmente 4.5 por ciento, y que hoy somos los mayores productores de hoja de coca del mundo. ¡Chan!

Este tipo de mensajes tampoco le sirven al gobierno, pues salvo los entusiastas aplausos de los compañeros presentes en el Congreso, todo el mundo se aburre. ¿No sería mejor aprovechar un espacio como el de 28 de julio para plantear ideas claras, concretas? Tal vez sea mucho pedir, pero por lo menos los ciudadanos deberíamos exigir que si nos van a atarantar con números, estos vengan contextualizados. Deberíamos reclamar que por cada kilómetro de carretera avanzado nos expliquen cuánto falta por asfaltar. Que por cada niño alfabetizado nos cuenten cuántos no entienden nada de lo que leen. Solo así, el recuento permitirá entender cómo estamos. Solo así, el mensaje dejará de ser un inútil ejercicio de autobombo que solo sirve para alimentar egos.