Hablemos de derechos humanos

Vamos, Lourdes, anímate

Publicado: 2013-07-08

No sé qué será peor en el 2016, si un burriciego candidato de izquierdas o uno de la derecha bruta y achorada. Da igual, supongo, para efectos de la resignación, ahora que parece normal que lo patético se convierta en referente. No obstante, no voy a negarlo, me sigue aterrando imaginar en el partidor a los mismos de siempre. Lo inquietante es que el problema, que es uno de falta de líderes solventes y honestos y capaces, existe desde hace buen tiempo y a ningún peruano pareciera importarle más de la cuenta.

De cualquier modo, pienso que hay que insistir en la materia porque las últimas elecciones del 2011, recordarán, en las que tuvimos que optar entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala, o, si quieren, entre el sida y el cáncer, fueron de terror. De un terror atávico y paralizante, déjenme añadir. Y si hacia eso seguimos yendo como país, pues qué les puedo decir: algo nos pasa. Y algo muy malo, digo. Porque no me vengan con que Alan García es una buena opción, o acaso una suerte de “mal menor”. Ni pretendan convencerme con que lo de Alejandro Toledo y las propiedades de su suegra no están conectados y todo se trata de una maquiavélica conspiración del fujimontesinismo para torpedear su postulación. Y me preocupa, de igual forma, que Keiko Fujimori -y todo lo que sigue representando hasta la fecha- sea una figura que propicie el florecimiento exponencial de una derecha bruta y achorada, en plan Guerra Mundial Z, que, si no se han dado cuenta, ya anida en el espíritu de no pocos empresarios y políticos peruanos. Ya ahora, según el diario que uno se eche al día, la radio que uno escuche o la tele que se meta a los ojos, es posible advertir que no hay estrellas nuevas en el firmamento. No las hay, en serio. Y a nadie parece preocuparle.

Lo malo es que no se escucha de nuevas iniciativas. Salvo aquella cosa del Frente Amplio de Izquierda, que, ya adivinarán, es uno de esos hueveos de toda la vida, no hay nada. Y no sabemos qué es peor, si escuchar a un Marco Arana que propone la recuperación del socialismo sin saber bien cómo explicar lo que significa eso, o bancarse a un disforzado PPK que viene a agravarle el panorama a los diasporizados grupos políticos de derechas.

El caso es que, tal como vienen las cosas y con el polvo levantado por la jauría habitual, pues me permito dirigirme desde esta pequeña página a Lourdes Flores, con el propósito que reconsidere su determinación de no postular en el 2016. Porque mucho me temo que, esta decisión, como otras anteriores tomadas al fragor de la batalla política, es una mala decisión. Ahora más que nunca aparece una oportunidad en la que debería participar.

Porque no hay nadie más. Porque muchos peruanos estamos suficientemente asqueados y hartos de coexistir con aspirantes a la presidencia que huelen a pescado podrido, y pese a ello igual se hacen del poder. Porque con todos sus errores y defectos y metidas de pata, Lourdes Flores no es una política improvisada y puede contribuir a fortalecer la precaria institucionalidad existente. Porque, si lo mira bien, la mesa está servida y el espacio político está muy fragmentado. Porque, dentro de lo que hay, sería la alternativa más democrática que pueda encontrarse.

Pues eso. Honestamente, considero que Lourdes Flores debería cambiar su drástica resolución y ser más permeable a lo que le exigen estos tiempos. Y disculpen ustedes la franqueza, pero así es como veo la vaina. Que Lourdes Flores se jubile tan temprano es como encontrarse con un magnífico boxeador haciendo de seguridad VIP en una discoteca. O algo así.

Es verdad que el arriba firmante la criticó ferozmente en sus dos últimas candidaturas. Pero para que vean. Cómo estarán los tiempos venideros, y cómo estaremos jodidos de candidatos, y qué bajo habremos caído, que nos vemos obligados, premunidos de mucha humildad, a zamaquear a una política pepecista que piensa que los sabáticos tienen algún sentido en el Perú. Vamos, Lourdes, anímate, y toma tu kit de emergencia que tu momento Kodak ha llegado.


Tomado de Hildebrandt en sus trece. Columna Divina Comedia.


Escrito por

Pedro Salinas

Escribe habitualmente los domingos en La República. En Twitter se hace llamar @chapatucombi. Y no le gustan los chanchos que vuelan.


Publicado en

La voz a ti debida

Un blog de Pedro Salinas.