Si no se enteraron, Rosa María Palacios, AugustoÁlvarez Rodrich y Juan Carlos Tafur han sacado un libro con el sello dePlaneta. Fuera del aire, se llama. Yvale la pena, les cuento. Trata sobre el oficio. Y sobre la historia de cadauno, de sus inicios, y de cómo así terminaron en calidad de rehenes de estacosa que llamamos periodismo.

 

El libro es altamente recomendable porque esilustrativo respecto de diversos tópicos que son abordados en el formato de unatertulia. Los temas van apareciendo informalmente, de a puchos, como quien va desgranandoun racimo de uvas, sin apurarse.

 

“Para ser exitoso, un medio debe ser, en primerlugar, prestigioso, respetado e influyente. Y si eso se logra, la rentabilidadviene como consecuencia”, anota Augusto Álvarez Rodrich, citando a su vez a AlbertoCendra, el hombre que gerenció el proyecto de Perú21.

 

Por su parte, Juan Carlos Tafur, el periodista queencarna el sensacionalismo serio, evoca otra máxima, en esta ocasión de ManuelUlloa Elías. “Haz lo que quieras, pero no te olvides de que yo soy dueño delpapel y de la tinta”.

 

A su turno, Rosa María Palacios, quien es la quelleva la batuta de la conversación, subraya lo que para ella significa lapráctica de esta actividad que está signada por los problemas y las tormentas ylas más sorprendentes revelaciones. “El periodismo es enfrentamiento al poder”,dice.  

 

Y sobre los gajes del oficio y de los perfiles decada uno, Tafur hace una observación, que, de refilón también le cae a uno.Según Juan Carlos, el empresariado nacional se ha derechizado tanto que, a él yRosa María, que son liberales, y Augusto, que es una suerte de liberal másmoderado, los consideran “caviares izquierdistas”.

 

“¿Qué no hacer nunca? Uno: mentir. Dos: dejar deinformar algo relevante”, enfatiza Augusto, antes de pasar al ítem de lasamistades con políticos. ¿Se pueden tener amigos políticos? Tafur sale de ladisyuntiva rápidamente. “Para mí no es difícil no tener amigos en la políticaporque en general no me es difícil no tener amigos”, dice con sorna. Y másadelante añade: “La función del periodista es ser antipático”.

En resumen. El libro no tiene desperdicio. Y es delos que te enganchan por el pescuezo desde el saque. Leer a este trío es comoescucharlos en la sala de tu casa. O algo así. Háganme caso. No se van aarrepentir. En tiempos en los que el periodismo está en crisis, las opinionesde Rosa María, Augusto y Juan Carlos, la abogada, el economista y el psicólogoque terminaron entregándole su vida al oficio más ingrato del mundo, valen lapena y son más actuales que nunca.

 

No coinciden en todo, ojo. Por el contrario, a veceslo que prevalece en las discusiones es la duda. Pero está claro que en cada unode ellos lo que emerge es un denodado esfuerzo por acercarse a la verdad. Ysacarla a la luz.