A ver. Para que quede claro desde el saque. La imagen que abre esta nota no es una “captura de pantalla”. Es una fotografía que tomé con mi teléfono, furtivamente, al celular de un extrabajador de Canal 2, cuando este lo dejó sobre una mesa para ir al baño. Desde aquí le pido mil disculpas por esta intromisión a hurtadillas. Pero no podía dejar de retratar el piojoso mensaje que pueden leer ustedes ahora. Si hubiese sido de carácter privado, créanme, ni se me hubiese ocurrido hacer lo que hice.

 

Pero fíjense bien. Y no me digan que no tiene valor periodístico, pues revela sin ningún filtro el nivel de mezquindad al cual se puede llegar en este país. Y refleja como un espejo la chatura con la que se manejan algunos canales de televisión.




 

Para hacerla corta. La historia es como sigue. Un exfuncionario de Frecuencia Latina le recordó en un mensaje a Jesús Zamora, uno de los propietarios de Enfoca, que actualmente controla Latina, que el 19 de septiembre se cumplían veinte años de la toma de Canal 2 por parte del sátrapa Fujimori y de su martillo, Vladimiro Montesinos.

 

Y se lo dijo como para que no se olvide de incluir en su noticiero el hito más importante en la historia de esa televisora, el cual, junto al atentado que sufrió por parte de Sendero Luminoso, esboza la trayectoria de un medio de comunicación con solera democrática.

 

El asalto de hace dos décadas constituyó, dicho sea de paso, el cierre de una etapa contra los derechos del ciudadano Baruch Ivcher y el inicio de otra en la que se pretendería arrebatarle a la mala sus acciones en Frecuencia Latina. El odio visceral del fujimorismo contra Ivcher y su estación tenía origen en las denuncias que erupcionaban en su pantalla como lava volcánica. Los ingresos millonarios e inexplicables de Montesinos. El espionaje telefónico a periodistas y empresarios y miembros de la oposición. El asesinato y descuartizamiento de Mariela Barreto. Y en ese plan.

 

“La Operación Chavín de Winter”, denominaron algunos a la expropiación que le quitó el control administrativo a su principal accionista para transferirlo a sus socios minoritarios, los hermanos Mendel y Samuel Winter.

 

Luego de ello, de la expropiación, el régimen se empeñó en arrebatarle la nacionalidad peruana a Ivcher con el propósito de obligarlo a vender su paquete accionario.

 

La toma de Canal 2, además de convertirse en uno de los atentados contra la libertad de expresión y propiedad más escandalosos que se recuerde en la historia del país, pretendía ser en su momento una amenaza al resto de medios de comunicación. El Caso Ivcher estaba orientado a intimidar a la prensa nacional en su conjunto. Tal cual.

 

Pero el Caso Ivcher, por la forma brutal y feroz y salvaje en que se perpetró, se volvió emblemático. Y en retrospectiva, grafica a la perfección uno de los capítulos más nefastos escritos por Fujimori en su irracional carrera por alcanzar la inconstitucional reelección y perpetuarse en el poder.

 

Más todavía. El ariete propinado a Canal 2 pretendió interpretarse como “un problema entre socios”, según las cínicas palabras de Carlos Torres y Torres Lara, uno de los títeres parlantes del fujimorismo.

 

El fujimorismo de los noventas creyó que el Caso Ivcher iba a ser olvidado rápidamente por la prensa y por la opinión pública. Creyó que el pasar del tiempo y la memoria corta de los peruanos iban a hacer su trabajo, y el despojo se desvanecería rápidamente.

 

Pero por suerte, como ocurrió con otros crímenes del fujimorismo, Montesinos y su Jefe se equivocaron. Aunque ya ven, la mezquindad y la cobardía no tienen fecha de caducidad. Y hay gente acoquinada que le teme al recuerdo. Por eso, cuando leí con estupor el texto que motiva estas líneas, no pude sino sentir repulsión. Aunque, es verdad, me ayudó a comprender mejor porqué tenemos tanta televisión basura que, si me preguntan, no nos merecemos.

 

“Hola. Revisé el tema pero ese aniversario si bien es importante para la historia del canal no lo es para las audiencias. Por ello, lo recordaremos en silencio, como un día infame en la historia. Gracias por recordármelo!”

 

“Lo recordaremos en silencio”. Tremenda cabronada.  

 

Como sea. Aprovecho estas líneas para saludar a Baruch Ivcher y a todos los periodistas de esa casa televisiva que marcaron una época de lucha y de resistencia.